Las mujeres y el divorcio. Una visión de género

Luz de Lourdes Eguiluz Romo

Resumen


Para esta investigación se entrevistó a 36 mujeres con muy distintas condiciones de vida
e historias, pero que tenían en común tres condiciones: todas ellas eran divorciadas y
habían asistido con el mismo abogado para obtener su divorcio, todas habían iniciado la
demanda de divorcio y el tiempo de resolución de la sentencia no excedía de tres años.
Las entrevistas se realizaron con la autorización de las participantes, quienes aceptaron
ser audio grabadas. Las mujeres fueron entrevistadas por quien esto escribe, durante 45
o 60 minutos, con una entrevista semi-estructurada, que permitió abrir temas que habían
sido señalados como conflictivos para algunas mujeres divorciadas que acuden a terapia
Los resultados señalan que en esta muestra, la duración media de matrimonio fue de
ocho años y medio. Un 38.49% de las parejas divorciadas duraron entre 1 y 5 años en su
relación marital, mientras que 19.17% mantuvieron su relación de seis a nueve años, lo
que significa que durante los primeros años de matrimonio el 57.66% de las parejas se
separaron. Mientras que después de esa primera década el índice de divorcio es de
39.12%, lo que coincide con lo planteado por algunos investigadores (Robles, en Eguiluz,
2003), que señalan que los primeros años de matrimonio, cuando los hijos están en edad
escolar, son los más difíciles de sobrellevar.
Al preguntarles a las mujeres cuáles eran sus principales temores antes de efectuar la
separación. Los resultados indican que para el 62% de las mujeres, el mayor motivo de
preocupación eran los hijos. La situación económica era un asunto que le preocupaba al
43%; un 36% señaló el miedo a la soledad; el 20% temía a la reacción que tendrían sus
familiares ante la ruptura; un 12% dijo temer a las represalias por parte del ex-marido y un
6% señaló que le preocupaba su situación respecto a la religión. Estos resultados muestran que las mujeres son realistas a la hora de prever problemas, ya que mencionaron a los hijos y la falta de dinero como los principales problemas que tendrían que enfrentar. Los problemas de tipo emocional, social y religioso, son situados en segundo plano ya que, evidentemente, son problemas que pueden resolverse más a largo plazo.
Más de la mitad de las mujeres señalaron como uno de los principales motivos para el
divorcio, los problemas generados por la “mentalidad machista” de sus parejas. Las discusiones por intereses y aficiones distintas fue mencionada por el 30% de las mujeres. Los problemas económicos puntearon 36%, seguido por los conflictos por el cuidado de la casa y los hijos 27%. Un 24% dijo que sus discusiones se debían a problemas
relacionados con el trabajo, mientras que un 20% afirmó haber discutido muy frecuentemente por problemas relacionados con las respectivas familias de origen. El
16% de las mujeres dijeron discutir con su marido respecto a las reglas de educación y la
escuela de los hijos.
También se les preguntó sobre violencia, ya que las discusiones pueden derivar en malos
tratos; un cónyuge puede atacar al otro aprovechando la indefensión que proporciona la
intimidad, conociendo además, lo que más le hiere y molesta al otro. En la investigación encontramos que de las mujeres divorciadas un 16% había recibido malos tratos. Al separar el maltrato psicológico (gritos, amenazas, injurias) de la agresión física, se encontró que en un 20% hubo maltrato psicológico y un 26% de mujeres dijeron haber
recibido violencia física (golpes, empujones, jaloneos, etc.). Por último, menos del 25% de
las mujeres entrevistadas, dijo que deseaba y pensaba que en menos de 5 años volvería
a casarse.

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