Convocatoria a publicar: Número 3 (enero-junio) 2020

En el marco de las profundas transformaciones intersubjetivas y los cambios en las temporalidades del trabajo y de la vida cotidiana, Confabulaciones mantiene su compromiso por sostener la periodicidad y la calidad de la publicación más allá de los contratiempos que recorren la vida de cada uno de nosotros.

En este sentido, para esta convocatoria se recibirán trabajos originales e inéditos en el formato de artículos académicos, entrevistas y reseñas que analicen aspectos relevantes para el estudio de la literatura argentina.

En este segundo número la temática del Dossier abordará la “Narrativa argentina del siglo XXI. Escrituras de lo siniestro en la cotidianidad urbana”.

Los artículos propuestos serán evaluados por el Equipo Editorial y sometidos a referato externo a través del sistema de doble anonimato. Para la preparación de los envíos se recomienda consultar la “Política de secciones” y las “Normas para autores” presentes en la página web de la revista.

 Cronograma

Fecha límite para envío de manuscritos: hasta el 18 de junio de 2020

Evaluación y comunicación de los resultados: junio-julio de 2020

Publicación Número 3: julio-agosto de 2020

 Consultas

revistaconfabulaciones(arroba)gmail.com

Fundamentación Dossier

Coordinadora Dossier: Dra. Liliana Massara

 

Los artículos propuestos deberán reflexionar en torno a la “Narrativa argentina del siglo XXI. Escrituras de lo siniestro en la cotidianidad urbana”.

En los últimos años se puede comprobar una tendencia o inclinación por narrar cierto estado de sombras, de perfiles difusos de la realidad, sumados a la catástrofe global/viral de la pandemia que nos acomete, exponiendo un orden “raro”, un estado de contaminación civilizada y bárbara; un algo oculto en algún sitio de la ciencia y de la oscuridad por donde el hombre circula y que se manifiesta como un objeto amenazante.

Estéticamente se fortalece una línea que está generando sus propias leyes, por la que se entreve la construcción de un puente inestable, que tensa lo real. En esa tensión ingresan elementos de lo fantástico, para nombrar de alguna manera aquello que parece no pertenecer a la realidad, como un otro lado de lo real, difícil de discernir, que silenciosamente parece regodearse dentro del entorno, hasta que hace eclosión.

Hay que remontarse en el tiempo para acercarse a ciertas fuentes de lo siniestro. En 1919 Sigmund Freud lo define como eso horrendo/aflictivo que puede surgir desde el interior del mismo sujeto, y lo introduce dentro de las formas estéticas posibles de la literatura. El músico Giuseppe Tartini lo percibe como una situación desgarradora/penosa en su Sonata del Trino del diablo, estructura musical que funciona como metáfora de la dictadura del ‘66 en la novela de Daniel Moyano publicada en 1974 que lleva este nombre.

En la geografía ficcional de la literatura argentina, si partimos del género cuento, por ejemplo, sólo como un recordatorio o inventario, fue singular la aparición de Las fuerzas extrañas (1906) de Leopoldo Lugones, o los Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917)de Horacio Quiroga, o años después, la hoy reivindicada Silvina Ocampo con sus cuentos de La furia (1959) y tantos otros textos que amplían el mapa alrededor de este tipo de estéticas, a veces bizarras, que también decantan como relatos orales, la mitología popular y las leyendas, otros modos, a veces, tenebrosos, en el cruce con diversas formas de representación de la cultura del país.

Entendemos que lo cotidiano, algunas veces “tan familiar”, sufre transformaciones percibidas gradualmente hasta hacerse extrañas, por acontecer demasiado lúgubres y sombrías, materializando “eso” indefinible que puede o no, llegar desde un lugar secreto, desconocido, o lejano, como la infancia. Hostilidades del pasado reencarnadas en el presente, no sólo producidas o provocadas desde el afuera, sino habitadas por el sujeto y sus propias incertidumbres. Distorsiones de la mente, de los miedos perfilados ante hechos inauditos que perturban la realidad, que parecen no ser reales pero que se perciben a través de la mirada y la psiquis. Por lo tanto, ¿cuál es la naturaleza de lo real, y cuál la de lo siniestro y de lo extraño en la literatura, cuando lo cotidiano se vuelve ajeno a la realidad?

Estas “literaturas del estremecimiento” o “del desconcierto” que sobrevienen, en particular desde la década del ’90 en la Argentina del siglo XX, devienen actuales, nos intimidan, como en algunos de aquellos relatos cortazarianos, pero, alegando diferencias, como “bestiarios reformateados” que se dirigen hacia lo siniestro, lo horrendo, dado que hay situaciones actuales que desestabilizan la vida diaria y universal, que no tienen explicación posible y que la literatura intenta explicar/se, sin respuestas concretas.

Esta propuesta de dossier para Confabulaciones nos invita a pensar: ¿con qué lógicas y poéticas del lenguaje se construye lo siniestro en la narrativa argentina actual? Una respuesta general a esta pregunta nos remonta, entre otros, a las reflexiones de Slavoj Zizek, al decir que lo fantástico ingresa a la narración cuando pareciera que el lenguaje no resulta suficiente. Así, un mundo de fronteras permeables irrumpe en la escena de lo real para restituirla a un orden o para que ingrese definitivamente dentro de otro, donde se fusionan tecnología y violencia, miedo y melancolía, perversión y corrupción moral sin límites, intentando representar el complejo devenir cultural de este “virtualizado” siglo XXI.